Aqui Me quiero sentar.



Caminando entre la desesperación pasiva que invadió mi cuerpo esta mañana al percibir el aire que traza con locura la expansión de mis inusuales actos y pensamientos, sentí la carga de mi soledad. Una soledad diferente a las otras,
Esta posee el mundo a su alrededor, las risas, las miradas la acaparan,
El deseo, el cariño ficticio, apuntándole a su favor. Cosas que conforman un “todo”
Que es a lo mejor el sueño de muchos.
Pero su característica abunda en ese “todo”, que al desmoronarlo con los dedos esta vació en el centro. Es como un gran globo de color rojo que explota al excederse de aire.


Estoy rodeada por una masa que transciende mi mundo de la manera más abstracta.
Me ahoga con los verdaderos deseos que se encuentran en mi interior, con la realidad de lo que navega dentro de mí sobre la armonía, el sentir, la vida.
Me ahoga con el no poder realizarlos e interpretarlos de manera adecuada, y no porque no existan ni porque no los crea posibles, si cada día están ahí, a mi alrededor. Esperando a que los toque con mi corazón, dispuestos a recibirme y de lo mas seguro enredarme entre sus nidos de paz lejanos a la preocupación.

Observo a los grupos en las casetas de paja jugar con los árboles, entonando desafinados sonetos de alegría, jugando al abrazo y sonriendo de la manera mas sincera.
Ahí lo veo todo, siento ese “todo” completo que de lo mas seguro carece de miles de cosas que tiene el mió, pero aun así, ese es el que se siente real.

Encontré donde posarme. Estoy sentada entre la naturaleza, enredada con los sonidos de las aves que me observan llorar, y no me imagino otro lugar en el que me gustaría estar mas que este ahora mismo. No me siento feliz, ni mucho menos llena.
Quiero estar aquí porque me siento honesta conmigo misma, porque golpeo mi mente con cosas que ya sabía, porque me culpo de verdad y no como en otros días que quizás haya hecho lo mismo. Lo siento en el corazón con millones de ideas que me llegan, con billones de sensaciones que buscan caber en mi y trillones de imágenes de las cuales no me enorgullezco.
Esas cosas me forman, me hacen, y las quiero. Adoro esta soledad que me hace verme a mi misma en un espejo. Aunque me duela con desesperación, ahí mismo, en el centro de todo mi cuerpo. Tiempos así me hacen conocerme por mas débil y triste que me sienta.

Es ese “todo” que acompaña mi soledad el que destruye mis aires de grandeza, ese miedo a deshacerlo para empezar otro totalmente nuevo, como el que tienen los grupos en sus caseta de paja, ¿será que me asusta no poder? ¿Será que me aterra conseguirlo y después no quererlo?
Son todas esas respuestas que no conozco, todos esos incomprensibles deseos,
Esas múltiples sensaciones…
Por el momento, solo quiero estar sentada aquí.

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