Hola.
No puedo dejar de pensar en ti. En estos días, he sentido la tremenda necesidad de viajar hacia el futuro, y expresarte por adelantado las incógnitas de mi corazón. Se que eres feliz, que la vida te ha brindado su pasión en un tibio elipse de gloria. Si no es así, y mis pensares se encuentran del otro lado de tu realidad, te mando un beso curador para que destelle en luces tu frágil entorno.
Hay algunas situaciones que se dan entre los desenlaces de pareja, que aun no comprendo con el más hábil entendimiento. ¿Como podremos llegar allí? Si de seguro, hace una década, dos años, tres días, o cinco minutos estuvimos juntos. ¿Como es posible que una existencia que pareciera ser eterna, por mas corta que fuera, se destiñera en el olvido? Y es que ahora, sentada en la esquina de mi casa, mientras me fumo un cigarro, pienso en los momentos que saturaron mis noches con deseo. Y los vivo, alucinando en plena calle. ¿Será esta fantasía la realidad, o serán solo recuerdos reprimidos? Sea lo que sea, me encanta. Pero me deprime simultáneamente a la vez.
Podemos ver como los escritores, principalmente los poetas, aman explosivamente una y otra vez, como si no esxistiera el mañana para gritar sus sentires al mundo.Aunque, también se desesperan, seguros de que su realidad no es más que un abismo condenado al dolor. Así como festejan su amor con las más orgásmicas letras, lloran sus perdidas a la orilla de una laguna de palabras. Y me pregunto, ¿Que nos deja al final de nuestra historia este tira y jala entre pasiones y llantos?
Se lo que piensas, dirás con tu orgullosa voz de macho inteligente “– Pues, experiencia”. Situando tu mente en la base fundamental del conocimiento, basándote en los argumentos de algunos autores antiguos. Pero, en este rompecabezas que intento armar, no vale la vaga excusa de pensar solo en la experiencia, para encontrar una respuesta acertada. ¿Crees que de verdad no vale indagar profundamente el tema? ¿Que simplemente debo vivir, tener, hacer el amor, y dejar como todos? Me encuentro eso demasiado aburrido. En tal caso, quisiera amar furtivamente como los poetas, y llorar incontroladamente al perder una mirada. Lamentablemente, de seguro que las responsabilidades de la rutina, no me dan el tiempo necesario para sumergirme inerte en tal mar de besos y angustias.
Hay momentos, en los que quisiera poder acabar de entender el amor. Para así, comprender los diferentes lapsos que lo acompañan. El amor entre humanos llega siempre a un punto en el que se vuelve incomprensible, tan incomprensible como el ser humano en si, factor que podría ayudarnos a entender el porque muchas veces no percibimos este sentimiento con claridad. Pero, ¿Si llegamos a entender el amor, después que? De seguro que se va el 60% de las vitaminas que este suministra a nuestro espíritu.
Quizás te preguntes ¿Por que esta carta? ¿Por que a ti? ¿Por que no a una amiga, a un poeta, o a una madre? Es que como futuro ex novio, serás parte de estas mágicas interrogantes que se construyen en mi mente, en el punto exacto de mi ser.
Eres la pieza principal en este proceso de elaboración, y sin ti, no podría manifestar muchos de los ámbitos que deja esta experiencia. Además, como futuro antiguo reproductor de ocio y sensaciones en mi vida, cabe la posibilidad de que abofetees mi consciencia con tu incomprensión. Por lo que, puedes considerar esta carta como un adelantado castigo, hacia todos esos momentos en los que de seguro desnivelaras mi persona sin razón alguna.
Espero respuestas validas, desarrolladas, y consistentes a todas mis preguntas.
Atte. Tu futura ex – novia.
Nota: Si no llego a tener futuros ex novios, quizás haya comprendido el amor. O solo lo habré encontrado.
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CARTA.-

Querida Amiga:
Hace unos días estaba pensando en la realidad de las cosas que vivimos, y en como estas surgen de una manera que creemos espontánea en nuestras vidas. Creo firmemente en que esto que nos rodea, que vemos, y podemos sentir con nuestro cuerpo, es una extraña ilusión a la que estamos sujetos. Pero que proviene de algo que en su excelencia es de mayor importancia.
Estos sentimientos, que persisten dentro de mi como luciérnagas que buscan alumbrar lo más profundo de mi ser, provienen de otro lugar, un paraíso perfecto del que me he olvidado. Deseo poder llegar ahí, para que mi memoria no se sienta perdida entre estos parámetros que encarcelan la pureza de mi ser.
Platón dice que todo esto que vemos y sentimos es una copia de algo más grande y eterno, que es totalmente inmutable, por lo tanto su esencia no cambia a través del tiempo. También aluce a que es esta esencia la que nos permite entender lo que es una cosa en si misma como la verdad, lejos de lo que podemos observar materialmente.
Si todo esto es así, significa que la muerte es la que nos liberara de todo esto que nos hace prisioneros, como decían los Orfeos, y que solo mediante ese instante de plenitud existencial, podríamos conocer ese orden divino al que estamos predispuestos.
Estamos compuestos por una armonía que yace serena en los montes de otro lugar, y en ese momento, jugamos libres esparciéndonos por el cosmos. Allí, nuestros sentidos despertarán quedando todo lo demás dormido, y las cosas bellas se mezclaran entre alma y música, como aquel poema de Fray Luis de León a Salinas.
Pensar En que todo esto que te digo es nuestra realidad, llena el viento a mi alredor de mariposas que se funden en sonrisas, y me hace navegar aunque sea solo un metro, hacia ese mundo que nos aguarda.
Pero amiga, a la que siento como parte de mí ser, amor por el que destella mi frágil alma, ¿Quién eres tú en este mundo que no es más que algo falso para mí? Porque a ti no te siento como a lo demás, ni te creo pasajera, o sujeta al cambio. Se que tu también eres prisionera de ese cuerpo que perturba tu realidad divina, y que estas predispuesta a lo eterno.
Me siento a escribirte esta carta, porque quiero que sepas quien eres, y como te siento dentro de toda esta realidad que he llegando a comprender.
En mi vida, eres una idea, inteligible, inmutable, perpetua, eterna, hermosa, y perfecta. Puedo sentir como la esencia de lo que eres habita en mí, recordándome el aroma de una fruta que ya conocía. Tenerte me ayuda a salir de ese olvido en el que estoy sumergida, para resplandecer libre entre las cadenas que me atan. En este mundo material, eres mi recuerdo hacia esas ideas que fundan los verdaderos sentimientos. Me siento segura de que nuestras almas retozaron juntas por aquel paraíso de lo ideal, por lo que cada vez que tu ser aflora sobre mi, siento que estoy recordándote, nunca conociéndote.
Eres mi muerte, en este tiempo remoto por el que purga mi alma.
Hace unos días estaba pensando en la realidad de las cosas que vivimos, y en como estas surgen de una manera que creemos espontánea en nuestras vidas. Creo firmemente en que esto que nos rodea, que vemos, y podemos sentir con nuestro cuerpo, es una extraña ilusión a la que estamos sujetos. Pero que proviene de algo que en su excelencia es de mayor importancia.
Estos sentimientos, que persisten dentro de mi como luciérnagas que buscan alumbrar lo más profundo de mi ser, provienen de otro lugar, un paraíso perfecto del que me he olvidado. Deseo poder llegar ahí, para que mi memoria no se sienta perdida entre estos parámetros que encarcelan la pureza de mi ser.
Platón dice que todo esto que vemos y sentimos es una copia de algo más grande y eterno, que es totalmente inmutable, por lo tanto su esencia no cambia a través del tiempo. También aluce a que es esta esencia la que nos permite entender lo que es una cosa en si misma como la verdad, lejos de lo que podemos observar materialmente.
Si todo esto es así, significa que la muerte es la que nos liberara de todo esto que nos hace prisioneros, como decían los Orfeos, y que solo mediante ese instante de plenitud existencial, podríamos conocer ese orden divino al que estamos predispuestos.
Estamos compuestos por una armonía que yace serena en los montes de otro lugar, y en ese momento, jugamos libres esparciéndonos por el cosmos. Allí, nuestros sentidos despertarán quedando todo lo demás dormido, y las cosas bellas se mezclaran entre alma y música, como aquel poema de Fray Luis de León a Salinas.
Pensar En que todo esto que te digo es nuestra realidad, llena el viento a mi alredor de mariposas que se funden en sonrisas, y me hace navegar aunque sea solo un metro, hacia ese mundo que nos aguarda.
Pero amiga, a la que siento como parte de mí ser, amor por el que destella mi frágil alma, ¿Quién eres tú en este mundo que no es más que algo falso para mí? Porque a ti no te siento como a lo demás, ni te creo pasajera, o sujeta al cambio. Se que tu también eres prisionera de ese cuerpo que perturba tu realidad divina, y que estas predispuesta a lo eterno.
Me siento a escribirte esta carta, porque quiero que sepas quien eres, y como te siento dentro de toda esta realidad que he llegando a comprender.
En mi vida, eres una idea, inteligible, inmutable, perpetua, eterna, hermosa, y perfecta. Puedo sentir como la esencia de lo que eres habita en mí, recordándome el aroma de una fruta que ya conocía. Tenerte me ayuda a salir de ese olvido en el que estoy sumergida, para resplandecer libre entre las cadenas que me atan. En este mundo material, eres mi recuerdo hacia esas ideas que fundan los verdaderos sentimientos. Me siento segura de que nuestras almas retozaron juntas por aquel paraíso de lo ideal, por lo que cada vez que tu ser aflora sobre mi, siento que estoy recordándote, nunca conociéndote.
Eres mi muerte, en este tiempo remoto por el que purga mi alma.
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